martes, 29 de noviembre de 2016

LOS RETOS DE ENJAMBRE

       
                 Por fin se abría la trampilla; el momento que yo esperaba con ansia y desazón. Noté una cálida oleada de sosiego, que ralentizó mi corazón desbocado lo suficiente para que no me estallara. Me sentía como el gladiador que irrumpe en la arena a ciegas, dispuesto a machacar a un rival sin rostro, despersonalizado. Con la consigna de vencer o perecer luchando. Autoinoculada de valor. 
Las multitudes aparecerían pronto, tenía que evitar que me arrasaran, aunque, por suerte, había conseguido adelantarme. La clave estaba en el tiempo, en la agilidad y en la astucia. En realidad, en la acertada combinación de las tres. Prefería no pensarlo. 
Me vi de pronto en medio de un círculo del que arrancaban no pocos caminos. Cabía la posibilidad de que todos me condujeran a la victoria, pero ¿y si no era así?  
Me sentía confusa y perpleja, pero no podía permitirme demoras. Eché un rápido vistazo a los caminos, con la ilusión de encontrar un signo, distintivo, señal…, que, sin embargo, no hallé. Me lancé hacia el más cercano y corrí. Nada, absolutamente nada en el trayecto llamaba mi atención. Mi intuición me reiteraba que por allí no llegaría a los `Trofeos´. 
Los Trofeos lo eran todo, por ellos nos inmolábamos. Significaban la honra, la gloria…, el laurel. Tenía que conseguir el mayor número posible para salir victoriosa. Y eso… no resultaría fácil. 
Me detuve y me di la vuelta. Casi choqué con otro cazador. El uno frente al otro: rígidos, estáticos. Nos sostuvimos la mirada. 
Arranqué a correr de nuevo, me golpeé con otros dos ojeadores, que venían en dirección opuesta. Nos tambaleamos. Dolió. Apreté el ritmo, sin mirar atrás. 
Me introduje como el rayo en un nuevo sendero, pero mi inconsciente protestaba: mi instinto, mi “Pepito Grillo”…, qué sé yo. 
Tres intentos, tres fracasos. Sin perspectivas, y mi moral decayendo. Gracias a la intrepidez de mis piernas, abordé la cuarta vía. Mi mente se agitaba y dispersaba en un universo de desesperanza. Se hacía tarde. 
De pronto me vi atrapada por una avalancha de fanáticos, que me arrastraban. 
Me resistí.
 No me sirvió de nada, me desplazaba, a pesar mío, entre aquella imparable horda humana. Luché por zafarme de la masa, inútilmente. Perdí el equilibrio y me aferré al más cercano. Su expresión iracunda me fulminó, y arrancó mi mano de su ropa, con resentimiento. Constaté la impiedad del ENJAMBRE. Era deprimente, y lo más deprimente es que yo misma formaba parte de esa turba. Todos mutamos a monstruos en determinadas circunstancias. 
Fui atropellada y pisoteada. Piernas impasibles y automatizadas deambularon sobre mí. Me revolví, busqué un asidero. Me icé. 
Comprendí que me sería totalmente imposible retroceder, así que decidí avanzar entre los cazadores. Después de todo, las tendencias populares tienen mucho acierto; y, puesto que todos avanzaban en esa dirección, debía de ser la correcta. Sin embargo, ¿qué Trofeos quedarían para mí cuando alcanzase la demarcación? Demasiada ansiedad, demasiados rivales, demasiada presión… La batalla se presentaba complicada. Desestimé el triunfo pleno; pero sin renunciar a mi empeño y a mi entusiasmo. 
Que nadie me pregunte porque no sé cómo lo hice (desgarrones, arañazos, magulladuras…): conseguí adelantar puestos y situarme entre la primera tanda. ¡Arribé! 
Una hermosa explanada dilató mis pupilas e insufló de placer mi corazón. Allí estaban Ellos. Espléndidos Trofeos, relucientes en sus anaqueles; enmarcados por rótulos y luces resplandecientes. La tentación en bandeja. Uno de ellos me deslumbró y, palpitante, enfilé hacia él. Lo agarré, lo contemplé con delirio. No llegué a estrecharlo contra mí, cuando una zarpa (que no mano) empezó a tirar de él. Yo lo apreté con ahínco; me lo arrebataba. Los dos tirábamos con frenesí. Me lo arrancó, se lo apropio y desapareció como una exhalación. Enrojecí y palidecí casi a la vez. No era momento de lamentos, mi honor y mi salvación estaban en juego. Arremetí contra un nuevo Trofeo. Otra disputa, otra tortura, pero esta vez yo me lo quedé. 
Cuando acabó la lucha y los mejores Trofeos se extinguieron, me hallaba en posesión de tres. El gozo me desbordó. Nadie me tildaría ya de fracasada. Exuberante, y con mi orgullo enhiesto, volví al hogar. He de reconocer que llegaba destrozada; casi a gatas tuve que subir el único tramo de escaleras. 
Un breve descansó y revisión de trofeos antes de presentarlos.
                                                                 
Un Blackfriday y un Cibermonday medianamente aprovechados: 
Una hermosa cuerda de escalada, tirada de precio. En aquel momento todavía no se me ocurría para qué usarla, teniendo en cuenta que no había practicado ese deporte en toda mi vida, ni creía que a mis cincuenta y cinco años me apeteciera iniciarme. Tal vez viniese bien para cubrir algún regalo, pues era de primera calidad. 
Un chollo de bañera `retro´, divina de la muerte, que tendría que disimular en alguna esquinita del piso, por si algún día decidía remodelar el cuarto de baño. Es que era tan mona… 
Y… dos docenas de calzoncillos de algodón, de la talla XL, porque estaban ¡nada menos! que al 80%. Tendría que echarme un novio bien fornido. 
Pero he de agradecer el no volver con las manos vacías. 
Eso sí: soy consciente de que tengo que entrenarme metódicamente porque ya están casi encima las “Rebajas de Navidad”. 


martes, 22 de noviembre de 2016

LAS PERLAS Y EL TRAJE NEGRO

—Abuela, ¿cuándo me contarás la historia del cuarto sellado?
—Aún es pronto, mi niño, todo a su tiempo —repetía la anciana con el alma anclada en el ayer—. Todo a su tiempo.
Pero el tiempo pasó y el crepúsculo se llevó a quienes podían contarle el secreto de la historia, antes de lo que cabía esperar; a hurtadillas.
Abel creció arropado por la incertidumbre. La casa pasó a su disposición y sació el ansia que venía apaciguando desde niño. Se encaró al enigma del aposento prohibido con la esperanza de calmar sus inquietudes.
Un remiso aleteo de secretos profanados retumbó en su oído al asir el pomo de la puerta. Los goznes le saludaron con un fatigoso chirrido. Atisbó el interior, una enmarañada y fría bruma le permitía apenas vislumbrar algunas telarañas rancias y una costra de polvo de ausencias. Afiló la vista y, camuflados entre el vaho, distinguió los dos únicos objetos que despertaron su atención: un traje negro doblado sobre el respaldo de una silla y un platillo con perlas desgajadas encima de un velador. No encontró en aquella estancia emociones especiales ni le desveló vivencias misteriosas y ocultas. Abandonó el cuarto, decepcionado y vacío.
Volvió, no obstante. Repitió las visitas a la habitación del traje y de las perlas. Se sentaba frente a ellos, sorbiéndolos con la mirada, como hechizado, mientras las perlas cegaban sus pupilas con brillos desmayados.
Un malestar de cuerpo y ánimos aparecía tras un sostenido lapso de contemplación. Abandonaba, incómodo, la habitación sellada y cerraba la puerta con la intención de no volver a abrirla, arrepintiéndose de haber entrado. No obstante sentía, cada vez más obstinada, la llamada de aquel cuarto reclamando su presencia.
Sin duda, existían recursos para averiguar el significado de aquel traje negro y aquellas perlas, sin embargo, le asustaba remover posos estancados.
A veces los amigos de Abel bromeaban a su costa:
— ¡Seguro! No llegarás a casarte: jamás serás capaz de ponerte el traje de novio.
No erraban del todo, desde pequeño los trajes le habían disgustado. Su aversión a ellos rebasaba toda lógica. Él mismo no entendía la razón. Sólo pensar en el uso de uno le producía náuseas. El traje le resultaba una prenda hostil, enemiga; una camisa de fuerza para volverlo loco.
Y allí estaba aquel, airoso, ufano: el traje de la habitación sellada. Abel trataba de ignorarlo, pero el traje, cada vez con mayor pujanza, imponía sus antojos; pretendía remover su debilidad, humillarle, ridiculizarle… Aquel traje le obsesionaba más aún, cuanto más trataba de olvidarlo. Le absorbía el sentimiento, lo arrastraba; y volvía a traspasar la puerta de la habitación prohibida. Le desnudaba el alma, despertando en ella tiernos anonimatos agazapados en el tiempo.
Un buen día Abel se levantó con el firme propósito de acabar con el tabú, con la tiranía de la prenda. No consentiría por más tiempo que asunto tan trivial condicionara su existencia. Se rebuscó en las entrañas hasta juntar el coraje necesario, pegó una patada a la puerta de la habitación sellada y la franqueó con ímpetu. Retó a duelo a sus enraizados escrúpulos hasta vencerlos. Aferró el traje con rabia y consiguió ponérselo. Miró las perlas y estas inyectaron en sus ojos fulgores suplicantes.
Se lo llevó a la calle y se dirigió a los lugares apropiados para camuflarlo: casinos, salas de fiesta, ambientes de traje y etiqueta... Le diluyó entre chaqués y escotes perfumados. Intentaba con ello vulgarizarlo, reducirlo a un objeto ordinario, uno de tantos. Le demostraría su insignificancia y su simpleza, le bajaría los humos a cualquier precio.
Bebió desmedidamente. Levitó sobre su propio yo, hasta reposar ingrávido entre la realidad y la inconsciencia. Flotaba ebrio de vacío y regado de futuro; empolvado por alientos engomados.
 Regreso a su casa con dificultad. Embriagado. Maldiciendo en cada chispa de conciencia el vil traje que intentaba reavivar los fantasmas en letargo de la infancia y de la adolescencia. No toleraría por más tiempo aquella mofa. Una feliz idea se fraguó en su mente.
Casi pletórico cruzó el umbral. Atravesó el vestíbulo y dejó atrás, en el espejo, una imagen burlesca. Retrocedió unos pasos para contemplarla. Descubrió un traje insolente y cínico, con un hombre dentro, de ojos viperinos, que le taladraba los recuerdos. Un rostro de facciones escurridizas que jugaban a confundirlo. Se juró eliminar el envanecido traje.
Pero, a fin de cuentas, el traje se había salido con la suya: someter al joven y él... se lo sirvió en bandeja. Inoculado de insensatez y de arrogancia, Abel lo usó, lo paseó, le dio alas. Se sintió de pronto sucio y asqueado.
Corrió a la habitación sellada a quitarse el traje y encerrarlo en su prisión, de donde no debió sacarlo. Rebuscó en un cajón del escritorio hasta encontrar un estilete. Se lanzó al traje y lo acuchilló. El traje, al sentirse herido, se revolvió cual alimaña en busca de carroña y descargó en Abel mordaces revelaciones. Atestó la cabeza de Abel con agraces confidencias que este se resistía a recibir. Como mandíbulas de acero se introducían en sus sienes. Polillas devastadoras de intimidades allanaron sus sentidos y derramaron en ellos silencios pregonados. Al oírlos, un estallido lo rompió en pedazos. Una luz molesta y cegadora le anegó de recuerdos desterrados e indeseables. Un grito mudo tensó la niebla. La angustia apuntaló sus sombras y suplicó la madrugada.
Se despertó con una fuerte resaca, pero con un propósito inflexible. Salió de compras, entre otras, un collar de perlas; de perlas engarzadas, ni sueltas ni desvalidas.
 Una nueva noche se anunció, y la oscuridad le forzó de nuevo a visitar los mismos lugares de la jornada anterior: espacios donde el traje reina. Era inevitable que frecuentara esos círculos, estaba decidido a terminar con la maldición del traje, que le había poseído. Regresó cansado, pero satisfecho, su espíritu se había liberado de una parte de sus ligaduras.
Y lo mismo sucedió una y otra noche. Cansadas noches de rondas justicieras y agotadoras.

En su despacho de la zona centro se desgañitaba irritado el comisario. Gesticulaba con una mano en lo alto y golpeaba con la otra un manojo de papeles contra la mesa. A voz en grito repasaba los detalles, una y otra vez, infatigablemente:
—Nuestra asesina es una psicópata. Sus víctimas siempre se tratan de hombres con traje negro. En cada crimen, una perla blanca, ¡auténtica!, aparece incrustada en la garganta del cadáver. Siempre actúa sola, con habilidad felina. Un buen número de testigos aseguran haberla visto: discreta, misteriosa, elegante…, como quimera de antaño. Luce un vestido de organdí y un collar de perlas. Nadie es capaz de precisar de dónde viene ni adónde va. Aparece de pronto, del vacío, y se desvanece sin dejar rastro.
Y mentiría si dijera que a mí me quita el sueño la suerte de esos desgraciados: hombres pendencieros, maltratadores, infieles, de vida libertina... Sus mujeres dispondrían de sobrados móviles para acabar con ellos, pero no lo han hecho, ¡no!, está comprobado. Ha sido una extraña, una auténtica desconocida, y nosotros seguimos como al principio.¡¡Me pregunto cuántas perlas llegará a emplear aún!!

Una vez más, tras su ronda nocturna, Abel volvió a su casa, se preparó un café y se puso cómodo. Poco después se adentró en la habitación sellada. Sonrío feliz al comprobar que ninguna perla suelta quedaba en el platillo. Se desabrochó el collar y lo observó complacido, ambos se habían ganado un buen descanso. No se lo pondría nunca más. Lo colocó sobre la mesa; ya decidiría un buen destino para él.
Tomó el estilete y redujo a hilachos los últimos jirones de aquel traje, acuchillado día a día. Echó los desgarrones a la chimenea y los prendió. Se quitó el vestido, compañero de sus noches, y lo añadió al fuego, había cumplido su misión. Mientras ardían obligó a su mente a revivir una vez más los recuerdos enquistados que le habían trastornado. Una última vez, pues la evocación sería devorada por las llamas junto a los retazos:

"Un hombre con traje negro avanzaba por el pasillo, dando traspiés. En el dormitorio una mujer con vestido de organdí miraba melancólica por la ventana. La observaba de soslayo, con la mirada torva de la embriaguez, mientras se quitaba el traje. Lo soltó sobre la silla y se acercó a ella. Apoyó su mano sobre el hombro nacarado. Ella se volvió y retrocedió unos pasos; el collar de perlas que adornaba el fino cuello resplandeció. El hombre la acarició; primero con codicia; con lascivia y crispación después. La mujer trató de liberarse de las obscenas manos que mancillaban su cuerpo. Ante el rechazo, el hombre se exaltó aún más. Hundió sus dedos en el cuello y apretó con furia. Las perlas se incrustaban en la sedosa y blanca piel, que se iba volviendo grana.
Abel se despertó y entró en la habitación de sus padres. Incrédulo, contempló la escena. Las manos de la mujer se desesperaban por apartar las del hombre, y en mitad del forcejeo el collar de perlas se rompió.
Los miraba horrorizado. Aquello le despedazaba el corazón. Descubrió en su padre la serpiente que seduce al cisne para estrangularlo, y lo aniquiló con la mirada; pero los ojos coléricos y delirantes de este escarnecían al niño, mientras le gritaban:
—¡Tú… qué miras! ¡Así es como da la talla un hombre!
Con los puños apretados y la mirada atónita, se acreditó a sí mismo como cómplice involuntario de la infamia. Desarticulado por el pánico, consentía despojar los pétalos de la dulzura y presenciaba el último soplo de una mariposa quebrantada.
Y la inocencia de Abel cayó aplastada bajo la terrible carga de la culpa.
La presencia y el sufrimiento de su hijo intensificaron la agonía de la madre mucho más que la inminencia de la muerte. Las perlas del collar saltaron y se desparramaron por la habitación al compás de las lágrimas del niño. Perlas y lágrimas se fusionaron en un desolador dueto.
El tintineo de las perlas contra el suelo se apagó con el último suspiro de la víctima, que se derrumbó tras ellas. Las lágrimas de Abel se helaron. Y su sangre. El alma se le quebró en dos. El reloj de su aliento se detuvo. Interiormente murió. Quedó clavado en el umbral. Ni el empujón despiadado de su padre, al escapar, logró arrancarlo del sitio. La habitación se tornó negra.
¡No supo qué pasó después ni cuánto duró! Se mantuvo imperturbable hasta que alguien tiró de su mano y lo apartó de allí. Caminatas, gritos, llantos… La habitación se selló, también su mente. Una compasiva losa de prudencia lacró la carcoma de la injuria.
La llaga del corazón se cerró en falso, aunque… a veces le tiraba.”

Con esa postrera reencarnación, la historia se desvaneció definitivamente. Las lágrimas se secaron. La densa niebla se desperezó y el cuarto sellado recobró la claridad.
Un sol optimista le hizo abrir los ojos a una mañana que le resultó radiante como ninguna otra.
Días más tarde se celebraba la boda de su mejor amigo. Él sería uno de los testigos. Abel se anudó la corbata, a juego con su traje claro.
La novia entró en la iglesia y todas las miradas se clavaron en ella.
 “¡Qué guapa, con aquel collar de perlas que realzaba su esplendor!”
Un hermoso collar regalado por Abel con motivo de la boda. Cuando pasó a su lado, Abel lo contempló: las perlas imprimieron en sus ojos destellos renovados.
Evocó el rostro de su madre. ¡SU MADRE!, hermosa palabra y hermosa imagen, condenadas al desarraigo durante tantos años. En lo sucesivo su madre lo acompañaría siempre, rescatada del olvido y devuelta a la añoranza.
La novia ocupó su sitio en el altar. Abel sonrió complacido.
 “Ahora ella también puede sonreír tranquila. Los trajes ya no se saldrán con la suya. La afrenta del collar ha sido resarcida”.

domingo, 20 de noviembre de 2016

LLUVIA - Federico García Lorca


                            La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
                            algo de soñolencia resignada y amable,
                            una música humilde se despierta con ella
                            que hace vibrar el alma dormida del paisaje. 

                            Es un besar azul que recibe la Tierra,
                            el mito primitivo que vuelve a realizarse.
                            El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
                            con una mansedumbre de atardecer constante. 

                            Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
                            y nos unge de espíritu santo de los mares.
                            La que derrama vida sobre las sementeras
                            y en el alma tristeza de lo que no se sabe. 

                            La nostalgia terrible de una vida perdida,
                            el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
                            o la ilusión inquieta de un mañana imposible
                            con la inquietud cercana del color de la carne. 

                            El amor se despierta en el gris de su ritmo,
                            nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
                            pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
                            al contemplar las gotas muertas en los cristales. 

                            Y son las gotas: ojos de infinito que miran
                            al infinito blanco que les sirvió de madre. 

                            Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
                             y le dejan divinas heridas de diamante.
                             Son poetas del agua que han visto y que meditan
                             lo que la muchedumbre de los ríos no sabe. 

                             ¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
                             lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
                             lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
                             la que llorosa y triste sobre las cosas caes! 

                             ¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
                             almas de fuentes claras y humildes manantiales!
                             Cuando sobre los campos desciendes lentamente
                             las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. 

                             El canto primitivo que dices al silencio
                             y la historia sonora que cuentas al ramaje
                             los comenta llorando mi corazón desierto
                             en un negro y profundo pentagrama sin clave. 

                            Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
                            tristeza resignada de cosa irrealizable,
                            tengo en el horizonte un lucero encendido
                            y el corazón me impide que corra a contemplarte. 

                            ¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
                            y eres sobre el piano dulzura emocionante;
                            das al alma las mismas nieblas y resonancias
                            que pones en el alma dormida del paisaje! 





sábado, 19 de noviembre de 2016

PRECIOSO ATARDECER

 

                     



 

                         A simple vista, casi iguales, pero ¡cómo cambia el colorido según avanza el atardecer! 





martes, 15 de noviembre de 2016

APRENDER Y ENSEÑAR:

1. ¿Esta es forma de educar?: 

2. Preciosa afirmación de  María Montessori:

3. ¿Sabemos enseñar?:
 

4. Enseñamos con cada acción, gesto, actitud...

5. No prejuzgues - escucha: 

6. El pez, el pájaro y el niño: 

7. Enfado sin causas aparentes: 



BUENOS LECTORES. INCULCAR LA LECTURA: 

 1. Desarrollar el hábito de leer: 

2. La lectura comienza en el momento de nacer: 


CUENTOS Y RELATOS:

2. El corazón de la Selva Madre: 



5. La eternidad de un momento - homenaje - 11M:



8. Los retos de emjambre: 

https://tinadeluis.blogspot.com/2016/11/los-retos-de-enjambre.html  

10. El ánima:
https://tinadeluis.blogspot.com/2016/12/el-anima.html

11. Pequeñas reflexiones para una gran noche:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/01/pequenas-reflexiones-para-una-gran-noche.html

12. Secuestro en víspera de Reyes:
 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/01/secuestro-en-vispera-de-reyes.html

13. Búscame en el agua: https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/buscame-en-el-agua.html

14. Entre dos mundos
: https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/entre-dos-mundos.html 

15. Re-té-nidos: 

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/re-te-nidos.html

16. Mujer de principios (y de finales):

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/mujer-de-principios.html

17. Día de la mujer - 2017:

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/03/dia-de-la-mujer-trabajadora.html

18. La tierra que me vio nacer:

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/la-tierra-que-me-vio-nacer.html

19. Cuestión de acento

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/03/cuestion-de-acento.html

20. Los duendes del té:  
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/03/los-duendes-del-te.html

21. Irrealidad:

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/irrealidad.html 

22. El libro sin nombre: 

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/el-libro-sin-nombre.html
MICRORRELATOS

1. Al pie de la letra:

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/al-pie-de-la-letra.html 


3. Muslitos de pollo escabechados:

4. Crema de limón: 

5. Pimientos confitados: 

6. Mousse de zanahoria y foie gras: 

7. Uso del horno. Expresión "al baño María": 

8. Solomillo ibérico con salsa a la pimienta: 

9. Gofres al horno: 

10. Bizcocho al Microondas: 

11. Empanadillas al horno:

12.Crema de queso feta: 

13. Galletas crujientes de almendra:

14. Natillas de aguacate: 

15. Timbal de calabaza y setas con cardo, gulas y gambas:  

16. Tarta de queso, sabor limón: 

17. Pudin de espárragos: 

19. Sopa de ajo - como tortilla: 

20. Croquetas muy fáciles de hacer: 

21. Buñuelos para chuparse los dedos: 

22. Otra tortilla de sopa de ajo:

23. Freír ajos en el microondas: 
25. Rollo de espinacas: https://tinadeluis.blogspot.com/2016/11/rollo-de-espinacas_13.html

26. Crepes fáciles:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/crepes-muy-faciles.html


27. Ensalada de apio y nueces: 
CHISTES GRÁFICOS

1. Viñeta Borges: 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/01/vineta-quino.html

3. ¿Y si Dios fuera mujer o asexual?
 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/y-si-dios-fuera-mujer-o-asexual.html

4. Estos son otros tiempos. Tina
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/estos-son-otros-tiempos.html

5. Modalidades del café. Mingote

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/06/modalidades-del-cafe-vineta-de-mingote.html




DE TODO UN POCO

1. Estoy de estreno Introducción al blog: 

2. Depredadores del asfalto versus EMPATÍA:

3. VALDERAS:

5. ¿Las vacaciones se evaporan?:

6. Viaje a Rumanía:  Bucarets, Moldavia, Transilvania...:

7. Abre los ojos: envío de paquetes.


11. Canción para pedir el aguinaldo: 

12. El café más caro del mundo: Kopi Luwak:

13. Vídeos del 25 Aniversario del IES Margarita Salas:  
http://tinadeluis.blogspot.com/2016/02/videos-del-25-aniversario-del-ies_3.html 


21. La mina de Arnao ¡Qué vida la del minero!
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/la-mina-de-arnao.html



FOTOGRAFÍAS RIMADAS-POEMAS:

1. Fotos superluna del 14 de Noviembre de 2016:

https://tinadeluis.blogspot.com/2016/11/fotos-superluna-14-noviembre-2016.html

2. Precioso atardecer: 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/05/vivo-por-tu-vida.html

8. ¡Ay, amor! Te pertenezco:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/07/ay-amor-te-pertenezco.html

9. Nubes. Poema: https://tinadeluis.blogspot.com/2016/12/nubes.html

10. Añoranza: https://tinadeluis.blogspot.com/2017/10/anoranza.html


1. Encuentro con los alumnos del Colegio Nuestra Señora del Socorro, Valderas (León): 

3. Encuentro con los alumnos del Colegio Cristo Rey de Las Rozas:

4. NECHER, Conjuros de eternidad 

8. Invierno en Castilla: 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/01/invierno-en-castilla.html

9. Creación literaria: pautas para escribir:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/01/creacion-literaria-pautas-para-escribir.html 

10. Litertura Infantil y Juvenil:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/literatura-infantil-y-juvenil.html 

11.Serie de postales y fragmentos de Don Quijote de la Mancha: 
a. En un lugar de la Mancha. Lecturas de caballería:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha.html

b. En un lugar de la Mancha. Preparando la armadura:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/y-lo-primero-que-hizo-fue-limpiar.html

c. En un lugar de la Mancha. Primera salida: 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-primera-salida.html

d. En un lugar de la Mancha.  Armado caballero: 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-armado.html

e. En un lugar de la Mancha. En busca de escudero:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-en-busca-de.html

f. En un lugar de la Mancha. Don Quijote contra los molinos de viento:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-don-quijote.html

g. En un lugar de la Mancha. Manteo de Sancho Panza:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-manteo-de.html

h. En un lugar de la Mancha. Ataque a los carneros:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-ataque-los.html

i. En un lugar de la Mancha. Encantamiento de la jaula de madera:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-encantamiento.html

j. En un lugar de la Mancha. El caballero de los leones:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-el-caballero.html

k. En un lugar de la Mancha. Final: 

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/04/en-un-lugar-de-la-mancha-final.html

12. La metamorfosis de la Literatura:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/05/la-metamorfosis-de-la-literatura.html

13. Literatura para niños: vocabulario: 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/10/literatura-para-ninos-vocabulario.htmlhttps://tinadeluis.blogspot.com/2017/10/literatura-para-ninos-vocabulario.html

MUJERES


http://tinadeluis.blogspot.com/2016/07/un-pais-de-hechiceras.html

5. ¿Qué se esconde bajo un burka?: 
http://tinadeluis.blogspot.com/2016/07/que-hay-ahi-debajo.html

6. Micromachismo: 
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/02/micromachismo.html

7. Violencia de género. Víctimas 2017: 20 asesinadas en dos meses:
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/03/violencia-de-genero-victimas-20.html

9.En memoria de las víctimas por violencia de género: 
feminismo: https://tinadeluis.blogspot.com/2017/03/palabra-maldita-feminismo.html

11. Primera mujer en la historia del cine:
 https://tinadeluis.blogspot.com/2017/03/primera-mujer-directora-de-la-historia.html


12. Niñas y mujeres avanzando: https://tinadeluis.blogspot.com/2017/12/ninas-y-mujeres-avanzando.html

13. Si te pega no te quiere: https://tinadeluis.blogspot.com/2017/12/si-te-pega-no-te-quiere.html



TECNOLOGÍA Y ORDENADOR:

1. ¿Duendes en nuestro PC? ¿SERENDIPIA?
 http://tinadeluis.blogspot.com/2014/05/duendes-en-nuestro-pc-os-lo-habreis.html

2. Freemake vídeo converter

http://tinadeluis.blogspot.com/2014/07/free-make-video-converter.html

3. Vlc media player: reproductor de audio y vídeo:
 http://tinadeluis.blogspot.com/2015/02/vlc-media-player-reproductor-de-audio-y.html

4. Síndrome visual del ordenador:
http://tinadeluis.blogspot.com/2016/03/sindrome-visual-del-ordenador.html

5. Cuidados al usar el ordenador: 
http://tinadeluis.blogspot.com/2016/03/cuidados-al-usar-el-ordenador.html

6.  Wetransfer 1 - Envío de archivos - Muy útil
http://tinadeluis.blogspot.com/2016/03/wetransfer-1-envio-de-archivos-muy-util.html

7.  WeTransfer 2 - Descarga de archivos - Muy util: 
http://tinadeluis.blogspot.com/2016/03/wetransfer-2-descarga-de-archivos-muy.html

8.IRFANVIEW - Tratamiento de imágenes:
http://tinadeluis.blogspot.com/2016/03/irfanview-tratamiento-de-imagenes.html

9. Pantalla azul o negra en Windows 10 - Bloqueo en la actualización: 
 


https://tinadeluis.blogspot.com/2016/11/pantalla-azul-o-negra-en-windows-10.html

10. Descargar vídeos de Facebook: https://tinadeluis.blogspot.com/2017/07/descargar-videos-de-facebook.html



TRUCOS CASEROS

https://tinadeluis.blogspot.com/2017/01/cuidado-con-la-grasa.html 

4. Dar forma a las croquetas y freír la leche frita sin problema
https://tinadeluis.blogspot.com/2017/07/como-dar-forma-las-croquetas-y-freir-la.html

5. No malgastes la crema, sale muy cara:  https://tinadeluis.blogspot.com/2017/12/no-malgastes-la-crema-sale-muy-cara.html





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