martes, 16 de febrero de 2016

ENSEÑAMOS CON CADA ACCIÓN, GESTO, ACTITUD...



Los niños pequeños son extremadamente intuitivos y receptivos. Desean aprender, dejemos que lo hagan. Disfrutan con sus éxitos y aciertos, lo que eleva su autoestima y les incentiva para seguir aprendiendo.
Les enseñamos ¡tanto! a lo largo del día... De una parte de ello somos conscientes, de la gran mayoría no. Somos su patrón de referencia y su modelo de conducta. No saben leer aún, apenas entienden nuestros razonamientos, solo copian, calcan, imitan...
Con una sola mirada de miedo, por ejemplo, del adulto  a un objeto, persona, animal, lugar... ellos deducen que a eso deben temerlo.
Esta imagen nos lleva a la costumbre, bastante generalizada entre los adultos, de pretender inculcarles aprendizajes por el método de la observación. Los mayores realizamos muchas de las tareas que debería realizar un niño porque requiere paciencia y tiempo esperar a que lo haga él y lo haga bien, pero esta práctica es negativa para ellos. La mejor forma de enseñarlos es permitiendo y favoreciendo que sean los artífices y asuman sus mínimas responsabilidades y posibilidades. Les haremos más felices y más listos.
Este es uno de los pilares capitales de la educación: enseñanza ACTIVA, no pasiva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog