domingo, 10 de julio de 2016

¿QUÉ SE ESCONDE BAJO UN BURKA?

¿Monstruos, apestadas, sabandijas, demonios, alimañas? 

¡Qué va! Se trata de mujeres. Esas son mi madre, mi hermanas, mis hijas... Y las entierro en vida por su bien. Para que no pequen. Y porque son de mi propiedad. Puedo hacer con ellas lo que quiera. Yo solo soy benevolente y misericordioso.Cuanto hago lo hago por su bien. Hay que ocultarlas, borrar su existencia. Si las violan es porque transmiten algo, si despiertan deseos pervertidos es porque provocan. Nosotros los hombres somos santos e inocentes... Somos tan buenos, inteligentes y honrados que para no caer en la tentación, destruimos la tentación, la aniquilamos, la castigamos... 
Ojos que no ven, CORAZÓN QUE NO SIENTE. 


Efectivamente: hombres así, hombres sin mujeres... Verdugos de quien les da la vida y de los seres que llevan su sangre no puede sentir, no pueden tener paz en sus corazones. Por lo tanto, para ser capaces de cometer tales canalladas es que se han cambiado el corazón por piedra.

Este artículo de Antonio Muñoz Molina merece la pena.

Mundos sin mujeres




viernes, 8 de julio de 2016

SALVAR UN MÓVIL MOJADO

Seguro que todos lo sabéis, pero yo también “había oído” y no hice nada bien.

Hace un mes más o menos el móvil se me mojo, cayó en el agua verticalmente y lo cubrió solo un tercio. Lo saqué enseguida y pensé que el accidente no había sido demasiado gordo.

Cosas que hice con muy mal acierto:

Ø Lo agité y sacudí.
Ø Lo utilicé para ver si funcionaba.
Ø Lo cargué.
Ø Tardé en aplicar un proceso de secado porque no estaba en casa.
Ø Al llegar lo asé con el secador.
En fin…


Los resultados fueron nefastos, mi queridísimo móvil no ha vuelto a funcionar. Aquel día se ahogó.

Lo que se debe hacer:

Ø Sacarlo del agua (u otro líquido)  a toda velocidad.
Ø Desconectarlo o apagarlo al momento.
Ø Abrirlo y quitar la Sim y la batería. Esta, en caso de que se pueda. Cuando la batería no es extraíble es mucho peor el proceso.
Ø Secarlo en primer lugar con un paño o papel suaves y absorbentes.
Ø Luego emplear un proceso de secado total.

Cómo se seca un móvil:

Mi principal consejo es que tratéis de conseguir este producto que venden preparado ya para dicho fin:  http://www.waterrevive.com/. Usadlo lo antes posible. Yo probé con este líquido y por un momento se me activó la pantalla, pero finalmente se apagó, ya lo había maltratado mucho y habían transcurrido unos 10 días. Probé el líquido con otro móvil que no uso, pero que funciona, para comprobar si lo afectaba y no lo dañó, quedó perfecto.
Parece ser que este producto consta en su mayor parte de alcohol isopropílico, que serviría igualmente para secar el móvil, introduciéndolo entero dentro del mismo unos 7 minutos. Luego se saca y se dejan 24 horas de secado.
Con el alcohol isopropílico no he probado, pero ante la posible pérdida del móvil, creo que lo haría.


El secador. Yo lo usé, pero creo que fue otro gran error. Parece ser que lo que puedes conseguir es introducir el agua más dentro. El calor intenso del mismo tampoco es conveniente.
El arroz. Mucha gente dice que funciona. Puedes recurrir a él, teniéndolo dentro 2 o 3 días y tal vez tengas suerte. Si no, recurre al líquido.
Gel de sílice: Muy buenas para extraer la humedad. Son esas bolsitas que acompañan a los zapatos, bolsos, etc., precisamente para evitar la humedad. Es otro sistema, que posiblemente supere al del arroz, pero que no se tiene a mano. Las venden, por ejemplo en Amazón.
Lo llevé a reparar, me pedían 50 € por el trabajo, funcionara o no. Y si tenían que recurrir a una segunda fase, serían 100 €. No me decidí a ello.

En fin, espero que no os pase, pero si os ocurre tened en cuenta mi experiencia. 

jueves, 7 de julio de 2016

UN PAÍS DE HECHICERAS

Me ha gustado y lo pongo en mi blog. Un artículo de El País semanal, por Manuel Rivas.

En España son las mujeres las que están frenando la derrota de la cultura. Donde no están, todo parece un “maldito sitio triste”. 


ES DIFÍCIL, casi inverosímil, imaginarse la historia de Sherezade al revés: un hombre que, para salvar su vida, cuenta cuentos durante mil y una noches a una mujer todopoderosa. Hasta la ninfa y maga Calipso, en la Odisea, renuncia a sus poderes, que son muchos, para liberar de su abrazo enamorado a Ulises y dejarle regresar a Ítaca.
El sultán Shahriar, con el que tiene que vérselas Sherezade, es un cabrón sanguinario, por decirlo de forma educada, que cuenta en su historial con al menos tres mil feminicidios, los de las muchachas vírgenes a las que ordenó decapitar después de tomar posesión. Es el poder absoluto que se realiza en la pulsión destructiva y cuyo mayor goce será destruir al objeto del deseo. No parece ser un poder que se ablande, ni siquiera en el tálamo, ni que vaya a mejorar de humor por unos monólogos del antiguo club persa de la comedia.
Esa ficción cruel tiene un principio de realidad. El telón de fondo de Las mil y una noches es un escenario que se prolonga hasta nuestros días. Allí donde se viola y mata impunemente. Las metamorfosis de ese poder criminal, desde el sultán al último dictador o al capo que negocia con la trata de mujeres, siempre tienen como componente nuclear el machismo y la violencia. Por eso es tan acertada la palabra violación para definir todos sus actos. Se violan los derechos. Se violan los cuerpos y las almas. Se viola el lenguaje.
Después de vivir dos guerras, de las grandes, Elias Canetti se lamentaba no haber escrito más y más contra el lenguaje bélico: si unas palabras traen la guerra, otras podrían frenarla. Lo extraordinario de la historia de Sherezade, lo que a ella la mantiene viva y reactiva nuestro presente, es la manera en que la boca de la literatura frena la catástrofe. No estamos acostumbrados a que triunfe el activismo del sentir. Pero ocurre. El único patrimonio de Sherezade es la palabra poética, la boca que da a luz un lenguaje que no pretende dominar. Y ese activismo del sentir consigue un primer efecto revolucionario: desequilibra al poder.
Desde el momento en que quiere seguir escuchando, ya no es el mismo. Podría haber cortado de cuajo. Así hizo Stalin con Osip Mandelstam. Ordenó matarlo por un epigrama. Allí donde dice: “Como herraduras forja un decreto tras otro”. También lo desequilibró, pero su reacción fue acallarlo para siempre. Aquí pasó con nuestro mejor poeta: Federico García Lorca. Sherezade, en él, fue violada, asesinada.
Hoy podríamos hablar de una Sherezade colectiva, entendido como un taller que bulle de diversidad. En el ámbito creativo, en España, en Latinoamérica, seguramente en todo el mundo, lo más audaz, lo que abre paso, tiene el sello de Sherezade. En España se han publicado estos días dos antologías poéticas que son marcas del tiempo. Una, (Tras)lúcidas, edición de Marta López Vilar (Bartleby Editores) que incluye 29 autoras y poemas en castellano, gallego, euskera y catalán. La otra, Poesía soy yo, publicada por Visor, que alberga obra de 82 poetas de España y América.
La revolución de Sherezade es un laborioso proceso contra la estupidez, agravada por el “histerismo masculino” que ha dominado en el poder político, religioso y cultural. Marcelino Menéndez Pelayo despachaba así a Emilia Pardo Bazán: “Literata fea con peligro de volverse librepensadora”. Fueron incapaces de ver que era la mejor: el machismo, esa mezcla de grosería y miedo, los cegaba. Y ahora, don Marcelino, la cultura en España es un cultivo de hechiceras, heterodoxas y librepensadoras. Donde no están, todo parece un “maldito sitio triste” con una pantalla donde ver el fútbol, las moscas y los toros.
Para evitar los estragos de la neodepredación, en Europa se lanzó la idea defensiva de la “excepción cultural”. Algunos Gobiernos desarrollaron políticas activas para evitar el desahucio de la cultura de los espacios públicos. Se trató el libro, el teatro, el cine, la música o la danza como bienes necesarios. Aquí, los gobernantes echaron una mano a la cultura, una mano al cuello. Nuestra “excepción cultural” han sido y son las mujeres. Son ellas las que están frenando la derrota de la cultura. ¿Frente a quién? Frente al imperio del Vacío. El poder de la Nada.
¡Qué suerte, don Marcelino, un país de hechiceras!


miércoles, 6 de julio de 2016

NECHER: CONJUROS DE ETERNIDAD

Me ha llevado tiempo. Mucho. Pero aquí está por fín.


Mi novela: MISTERIO, INTRIGA, MITOLOGÍA y todo ello en... EGIPTO.  Un recorrido apasionante por la historia.
Lara, una joven de 18 años, se ve involucrada en un viaje extraño e inesperado a Egipto. Ha sido elegida por el Ba (alma) del faraón de una arcaica dinastía egipcia como la Portadora que le posibilitará el paso del submundo a la inmortalidad. Lara se ha convertido en una pieza clave del destino.
Desde ese momento, dos ancestrales Hermandades, enfrentadas durante siglos, acecharán a la joven sin descanso: los Veladores de Atum-Ra y la Sierpe de Ammyt. La primera de ellas vela por proteger a la elegida y al Ba —que podrían sucumbir en el proceso— y por impedir que las claves de la sabiduría caigan en manos de sus depravados enemigos. La segunda pretende apropiarse de los Objetos Sagrados, desaparecidos hace miles de años, para dominar al mundo.

Acompañarás a Lara en un viaje intrigante por Egipto. No solo por el de ahora, también por el Egipto milenario y faraónico; un tiempo en el que la magia se volvía realidad y la realidad se convertía en magia. Remontarás los siglos con el pensamiento para vivir misterios apasionantes e indescifrables.
Si lo deseas, pídemelo a través de esta página. te lo enviaré mediante sistema contra-reembolso.

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