martes, 4 de julio de 2017

¡AY, AMOR! TE PERTENEZCO

Puesta-sol-tinadeluis-la narraTina
Te miré. Me devolviste la mirada.
¡Ay, Amor! ¡Cómo lo hicieras!,
que me embrujaste con tu savia.
Y desde entonces...
no pude más que anhelar
el tránsito por tu vereda.
Prendido en tu amor quedé
y usurpaste mi sentir, sintiendo.
Ahora soy tuyo, igual que el aire
fundido en el aliento.
Vivo en tu vivir y vuelo con tus alas.
Inmerso en tu pasión estoy,
retenido en ardoroso hechizo eterno.
¡Ay, amor! Te pertenezco.
Susurra en mis oídos tus deseos.
Ya no concibo otro estado ni vivencia,
que navegar y diluirme en tu universo.
Complacerte, amada, cada día es reto.
No me conformo con tan poco,
ser tuyo quiero por el resto de los tiempos. 
                                                 

sábado, 1 de julio de 2017

DE UNA HIJA... QUE NO LO FUE.

«Hoy he podido decirle adiós porque no reconocía a nadie y no pudo o supo echarme de allí. Aunque, cuando sus ojos se cruzaron con los míos, su mirada se volvió arisca.  Tal como vivió, murió; respecto a mí. Con los labios vacíos de palabras y los ojos repletos de censura. Junto a su último suspiro expiró mi última esperanza de hallar en él un mínimo atisbo de comprensión, aunque solo hubiera sido de forzado fingimiento, en la hora de su muerte.
Veinte años esperando una llamada suya, que nunca llegó. Y tú, madre, me repetías sin cesar que no sufriera, que antes o después me perdonaría. ¡Él a mí! ¿Qué es lo que tenía que perdonarme? ¿Avergonzarlo delante de la gente porque su hijo no era como él hubiera deseado? Su hijo… ¡una nenaza!, como decía de continuo, envenenado por la rabia y el resentimiento. Me extirpó de su vida como quien se quita un grano. Me dejó tirado. Nos dejó a los dos; según tú, por culpa mía.  ¡Loable amor el suyo!
Tal vez me haya perdonado, sí; por todos sus desprecios y agresiones, por desgarrarme de impotencia y asco en aquellas viles encerronas con mujeres que me preparaba en mi adolescencia. O cuando me llevó a la playa de nudistas para humillarme, exhibiendo ante todos mi miembro, mientras se burlaba de él. Estas y ¡tantas otras vejaciones…! Cuántas veces lo vi con las tijeras en la mano, mirándome de soslayo con oscuras intenciones… Pero… he tratado de olvidar.
Mírame, madre, ni lágrimas me quedan ya. Algo sí que consiguió: me endureció, después de todo. Y tú… Tú, en el fondo, lo justificabas; con tus silencios, con tu aptitud, con tu recriminación pasiva. Porque, al final, me reprochabas internamente el fracaso de vuestra convivencia, de vuestras vidas. No os he perdido recientemente, me quedé sin padres desde muy pequeña. Yo sola, con mi estigma y mi deshonra, que jamás deberían haberlo sido.
Deseaba contártelo y decirte, además, que ya me habéis liberado, porque al fin puedo mirar hacia delante. Que tengo padres, hermanos y amigos en el mundo, que me quieren y me valoran.
Y lo digo con orgullo. Un orgullo que nunca antes conocí. Gracias a vosotros dos, yo solo conocí la culpa, el error de haber nacido. La naturaleza se equivocó con mi físico, pero también lo hizo con vuestros corazones. Y puesto que el mío es limpio, generoso y no sabe de venganza: os perdono…, e intento comprenderos».
Antes de irse, echó una última mirada a la lápida y releyó el epitafio:
«De una hija… que no lo fue».

domingo, 18 de junio de 2017

EL VIENTO Y EL EXTRAÑO

Viento-TinadeLuis-La narraTina

El extraño apareció de pronto y se sentó en el banco, al lado de Joaquín.
—Buenas. No hay mucha gente por aquí, ¿verdad?
—Cada vez menos. No hace bien en visitarnos, forastero.
Se levantó una ligera brisa.
Joaquín, con la cabeza baja, le echaba furtivas miradas y enseguida volvía la vista al Norte.

—Pareces muy nervioso. ¿Puedo ayudarte en algo?
—No. No, no, se agradece. Solo espero el autobús.
Empezó a soplar el bóreas.

—¿Vas muy lejos?
—Lo más que pueda.
Joaquín se apretaba una mano con la otra, con crispación.

—¿Usted también viaja?
—En esta ocasión no, aunque lo hago con frecuencia.

—¿Nos hemos visto antes? Su cara me resulta conocida.
—Es posible —contestó el recién llegado. 

—¿Qué le ha traído hasta este perdido y olvidado rincón del mundo? 
—¿Por qué lo dices? Este sitio parece muy tranquilo. Y agradable.
—Tranquilo... Agradable… ¡Cómo se nota que es de fuera!

El nerviosismo de Joaquín iba en aumento.
—¿Qué es lo que tanto te preocupa?
—¡Qué me había de preocupar! ¿Acaso no lo oye? ¿No lo siente?
El forastero se quedó estático, a la escucha. Joaquín seguía hablando.
Empezaba a formarse un remolino.

—Es el viento. El maldito viento. Nunca para. Nunca descansa. Nos vuelve locos. Se cuela por cualquier resquicio. Se clava en nuestros sueños. Noche tras noche. Y llega un día en que te lleva. No vuelves más.
El forastero lo taladraba con la mirada.
—¿En que… te lleva?
—¿Por qué nadie quiere creerme? Nunca me escuchan. Me toman por loco, pero la gente desaparece. Poco a poco. Los demás dicen que se marchan, que esto está muerto. Yo sé que eso no es cierto; es él quien se los lleva. Mis pesadillas me están matando: el viento penetra en mí y me posee. Y cada vez que sale, me arranca un trozo de vida de forma atroz. No puedo imaginar mayor suplicio. Cuando la situación se vuelve insoportable, despierto con convulsiones, en medio de un charco de sudor. No lo aguanto más; me largo.
Joaquín se expresaba desquiciado, con la mirada errática. Se rascaba las manos y marcaba en ellas las huellas de las uñas.
Un fuerte ventarrón lo obligó a volver la cara.

—Mire, ahí llega el autobús. Hágame caso, váyase de aquí cuanto antes. Por sí mismo. No deje que lo atrape.
Echó a correr. El forastero le gritaba algo, pero Joaquín ya no lo oía. Apenas hubo puesto el pie en el vehículo, un tornado lo envolvió y elevó al autobús por los aires. Joaquín, desesperado, se aferró a la puerta con ahínco.
No pudo sostenerse. Cayó. Sentía el cuerpo magullado. Miró a su alrededor. Se hallaba en las afueras del pueblo. El vendaval lo zarandeaba y lo hacía rodar por el suelo. No daba crédito: estaba en mitad de un sueño. Logró levantarse y avanzar un tramo con la cabeza agachada, para embestir al viento. Topó con alguien. Lo miró fijamente, perplejo.

—¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¡¡No es posible!! Lo dejé en la parada. Ahora caigo, lo conozco de mis sueños. Siempre está en ellos.
El torbellino lo arrastraba. Se sujetó a un árbol. Observó mejor al forastero. Este se mantenía impertérrito, con la expresión torva. El huracán no lo afectaba. Joaquín le gritó:
—¿Qué hace usted en mi pesadilla? ¿Y qué trataba de decirme cuando tomé el autobús?
—Trataba de avisarte de que no merecía la pena precipitarse, que todo era un sueño del que despertarías en cualquier momento. Y así ha sido. Yo no formo parte de tus pesadillas, sino de tu realidad. Y es esta. Lo de antes ha sido una excepción.
Joaquín lo miraba con las facciones desencajadas. El forastero añadió:

—Créetelo. Sé muy bien lo que digo.

sábado, 17 de junio de 2017

domingo, 14 de mayo de 2017

VIVO CON TU VIDA

                     
Mírame de frente, amor,
porque el penar no ha de velar tus ojos.
Eres para mí esencia y ambrosía.
Ver tu aflicción oprime mis entrañas.
Y aunque me apliquen hortigas junto a espinas,
convertiré mi dolor en bálsamo
de cura, para sanarte. Ufano. 
No existe ya consuelo que me aquiete 
si no  es lograr sumirte en alegría.
Si yo soy tuyo y tú eres mía,
por fuerza he de cuidarte.
Para cuidarme a mí, que vivo con tu vida.

jueves, 11 de mayo de 2017

REDES: LA METAMORFOSIS DE LA LITERATURA

EL ESCRITOR "INFUSO" Y EL LECTOR CÓMODO  

Leí este chiste en Facebook hace varios días:

"Recibo este mensaje en mi buzón de FB:
Remitente: Hola como se publica un libro en amazon quieto escribir uno
Ebook.
Yo: Bueno, primero tendrás que escribirlo, supongo. Luego entras en KDP y sigues las instrucciones.
Remitente: Gracias si claro escribirlo !! Uff que palo Muchas gracias Y perdone las disculpas".

En un principio te hace reír, pero en realidad es patético y no tan distante de la realidad. 
El chiste junto con un artículo que acabo de leer (adjunto abajo el enlace), han removido en mí el deseo de expresarme sobre el tema. Me han recordado una idea que llevo ya tiempo madurando acerca de una evidencia que también llevo tiempo constatando:
Entre los adolescentes, y algo menos que adolescentes, podemos diferenciar entre dos sectores bastante definidos, en cuanto a la lectura y a la escritura se refiere:
.Jóvenes que leen mucho y aman la buena literatura. Y si tienen pasión por escribir, lo hacen con calma y corrección.
.Jóvenes cuyo único objetivo es hacerse ver en las redes, que no leen ni han leído; incluso algunos alardean de ello. Buscan el estrellato de forma rápida y arrolladora. Se sientan a escribir sin haber leído en su vida. Plasman sus pensamientos tal como les viene a la cabeza y se ríen del estilo, de la pulcritud, de la ortografía y de la estética. A este segundo grupo me refiero en lo que sigue.

LAS REDES ESTÁN TRANSFORMANDO LA LITERATURA

Hay una numerosa tropa de adolescentes, gente joven, que busca la fama rápida a través de la escritura. Se creen excepcionales, con dones y poderes. Ser buen escritor es duro, exige sacrificio, preparación y dedicación, así que para qué se van a complicar la vida. Su filosofía: «Poquito, que no hace daño ni espanta al lector, y eso del estilo, gramática, ortografía..., tonterías que se han inventado para hacernos perder el tiempo. Si a la gente le gusta y entiende lo que escribo...» Y razón no les falta, precisamente poco es lo que quiere otra enorme tropa de lectores que cuanto menos esfuerzo les exija la lectura, mucho mejor.  Forman una simbiosis perfecta el lector comodón, con el gran novelista relámpago. Los temas tratan, generalmente, de los intereses de la edad: nada que roce la historia, ni la política ni el arte, ni la filosofía., ni... ni... El amor en todas sus formas y colores conforma el contenido. 
Por último la condición y estrategia para que unos y otros se encuentren y estalle el idilio son las redes.
No tienen que pasar por el filtro de los expertos, no necesitan mendigar a las editoriales, no necesitan poner dinero. Lo único que necesitan es encontrar el modo, lugar y/o la página donde la gente los visite y los conozca. Le dedican un ratillo a escribir todos aquellos temas que  interesan a los jóvenes y hacen que se sientan muy unidos. Lo sirven en entregas de pocas líneas, mejor si no pasa de tres, que igual se cansan y no leen. Les hacen sentir lectores sin complicarse la vida. Si, además, les ofrecen likes en sus publicaciones, ya sean de motos, mascotas, diversiones, fotos...ellos los devuelven fielmente y comparten sus temas e intereses.Esto se ramifica, extiende sus tentáculos y llega a cientos, a miles de personas. 
Por último, algunas Editoriales que siempre han esgrimido la bandera de la calidad y son consideradas intocables e inaccesibles, descubren en ello la gallina de los huevos de oro. No quieren perder la oportunidad de incrementar sus beneficios, así que se ponen en contacto con dichos escritores, que, inexplicablemente, VENDEN, a sus incontables acólitos. ¿Que más se puede pedir para sembrar esta literatura por toda la geografía mundial? Una lectura que aliena y empobrece.


Es una pena. ¿Quién no sabe del gran influjo de la lectura en el conocimiento, la cultura, la educación...? Los libros son la mejor fuente de aprendizaje  y forman el pensamiento. Se debe leer, y leer de todo. En los libros se encuentran las opiniones, experiencias, vivencias, descubrimientos... de millones de personas de todas las épocas, que nos hablan y nos enseñan. La falta de lectura embrutece. Al entorpecimiento e impedimento de la lectura recurre, precisamente, los gobiernos que no quieren ciudadanos preparados e inteligentes. Así no les dan problemas; se someten fácilmente.

¡Cuántos conocimientos del pasado y de culturas arcaicas se han perdido por no haberse plasmado en la escritura! O por pérdida de los escritos, como es el caso de la gran Biblioteca de Alejandría.
 A mí me asusta pensar a dónde nos irá conduciendo todo esto. Tal vez un día el panorama literario pegue un vuelco y volvamos a elevar a la escritura/lectura al rango que le corresponde.
Tal vez. La vida son ciclos que van y vienen.

http://elcomercio.pe/eldominical/actualidad/repente-poetas-noticia-1845922

lunes, 1 de mayo de 2017

LA MINA DE ARNAO. ¡QUÉ VIDA LA DEL MINERO!


         

 De la luz 

a la oscuridad

  más profunda.

   Con desaliento.   
        
      Con hastío.       

Con temor.







          En  la vacaciones de Semana Santa estuve en Salinas (Asturias). Me encantó toda la zona y sus alrededores: Avilés, Oviedo, Faro Vidio, La playa del Silencio y otros maravillosos rincones.
Pero hubo una visita que me impresionó mucho: la mina de Arnao. Pocas veces nos ponemos en el lugar de esas personas —hombres, niños y algunas mujeres—, mineros que se jugaban la vida en cada momento de sus interminables jornadas de trabajo. Pasaban de la luz a las tinieblas en unos minutos, y permanecían largas horas inmersos en la oscuridad. En los primeros tiempos, se cubrían la cabeza tan solo con boinas , alumbrados por la débil luz de unos candiles colgados en la pared. Enterrados bajo tierra y bajo mar. Oliendo el desagradable olor del mineral mezclado con la humedad. Con escasa ventilación. Teniendo que defecar todos ellos en pequeños recovecos, habilitados de forma provisional. A veces tenían que trabajar tumbados o agachados todo el día, cuando los túneles eran excesivamente bajos.
Me impresionó también saber: 

 · Que algunos de esos hombres, generalmente los más ancianos (ahora sabréis por qué) estaban encargados de probar la seguridad de galerías nuevas; se adentraban en ellas portando una tea encendida para, en el caso de que existieran bolsas de grisú,  estas se inflamaran y explotaran antes de que costaran la vida a un numeroso grupo de mineros; pero el que las probaba... ¿cómo se sentiría al ver tan de cerca la muerte?
 · Que se volvían viejos prematuramente y se daba un alto índice de alcoholismo para poder soportar esas condiciones de vida tan infrahumanas.
  · Que las mulas utilizadas para el acarreo del carbón, una vez que bajaban a los profundos túneles, no volvían a subir a la superficie, permanecían en en esas tenebrosas galerías hasta su muerte. 
 · Que, a veces, algunos mineros recibían castigos y uno de ellos consistía en permanecer allí, bajo la tierra,  hasta tres días enteros... 
¡Para volverse locos! Eso no era vivir.

     Estremece pensar en un empleo que, salvo la paga, no se diferenciaba tanto de los trabajos forzados, teniendo que sobrellevar dignamente la certeza que eran muchos los que allí perdían sus vidas.

La mina de Arnao abrió sus entrañas en 1833 promovida por la Real Compañía Asturiana de Minas (RCAM) y se cerró en 1915 por las filtraciones del agua del mar. Tras el cierre de la mina la RCAM siguió en Arnao con la producción metalúrgica y hasta que en 1959 se abrió la factoría de San Juan de Nieva, muchos antiguos trabajadores de la mina siguieron trabajando en Arnao, en la fábrica, y otros se trasladaron a las nueva factoría, pero la relación con la localidad ha seguido viva en sus descendientes. La mina de Arnao abrió sus entrañas en 1833 promovida por la Real Compañía Asturiana de Minas (RCAM) y se cerró en 1915 por las filtraciones del agua del mar. Tras el cierre de la mina la RCAM siguió en Arnao con la producción metalúrgica y hasta que en 1959 se abrió la factoría de San Juan de Nieva, muchos antiguos trabajadores de la mina siguieron trabajando en Arnao, en la fábrica, y otros se trasladaron a las nueva factoría, pero la relación con la localidad ha seguido viva en sus descendientes.

Aquí os dejo varios enlaces, por si os apetece profundizar en el tema.

Se identifica en ella la línea férrea más antigua de España. Los viejos raíles, localizados gracias a un vecino en un acantilado, han sido datados entre 1820 y 1830, con lo que son anteriores a los del trazado Barcelona-Mataró.


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