martes, 17 de septiembre de 2019

LA LLORONA

               Para este microrrelato me he centrado en la canción de La llorona. Para darle sentido es conveniente (por no decir imprescindible) escucharla, os gustará. Pongo el enlace de las versiones interpretadas por Rozalén/Marisa Valle Roso y Chavela Vargas, hay muchas otras: https://www.youtube.com/watch?v=6HGYoIIxbHk //// https://www.youtube.com/watch?v=mwNBa40y2oA                  
     
       
No podía dejar de llorar, cuestión de sentimientos. Acerca de mis lágrimas todo fueron conjeturas entre la gente del pueblo: que si yo lo mataba de pena, que si él me mataba a mí; me tildaron de niña cursi mimada, de plañidera congénita, de tendencia patológica a las lloreras y hasta de mujer de moco suelto... ¡Qué me importaba a mí lo que pensaran los demás! Bien sabía yo que el día que enjugara mi llanto, mi extraordinario poeta y amado, “el Negro”, perdería la inspiración; yo me despojaría del huipil y dejaría de ser su chunca y su musa; el mundo se olvidaría del chile verde y sabroso, de las flores del camposanto que mueve el viento, del río, del duelo en el ánimo...; y hasta de nuestra entrañable tonada.
Al fin, mis lágrimas se secaron, y... ¿a que ya nadie recuerda ni conoce la canción?
                                        Autora: Tina de Luis 


LA LLORONA, UNA DESGARRADORA CANCIÓN QUE SE HA POPULARIZADO EN EL MUNDO
Información interesante sobre esta enternecedora canción:
La versatilidad de los versos de la canción 'La Llorona', han permitido realizar hasta 500 versiones distintas. 
La canción de La Llorona es una de las canciones más populares dentro de la cultura mexicana, sobre todo por la increíble interpretación de Chavela Vargas, quien con su inconfundible voz nos eriza la piel. Pero. ¿de dónde surge la letra de “La Llorona”, y por qué se ha vuelto una de las canciones más populares en el mundo? “La llorona” es un son istmeño que no cuenta con un autor reconocido del que se tenga registro, pero se dice que fue creada en la década de 1850, y popularizada durante la Revolución Mexicana, al igual que otras canciones como “La Adelita”, o “La Cucaracha”. Con el paso de los años, la letra de la canción ha sido modificada y hasta la fecha se tiene un recuento de cerca de 500 versiones, entre ellas, las interpretaciones de Susan Harp, quien ha grabado “La Llorona” en cinco ocasiones sin repetir los versos. (Información obtenida en la página Web de Cultura Colectiva).

domingo, 15 de septiembre de 2019

INCOMPRENDIDA


La lluvia cae.
Cae indecisa. Deambula errante.
En ocasiones, diosa y otras, proscrita.
Desconoce las reglas del hombre y no acierta nunca.
Cuando no acude, la invocan; cuando afluye, la conminan.
La versatilidad humana la turba. Ruegan favores, la imploran.
Si en su mano está agradarlos, derrama, espléndida, sus caudales.
Con ingratitud, la agravian. Y herida de indignidad, se esconde para gemir a solas.
En tal soledad se preña, crece y se expande. Retoma su quehacer diario.
No hay elección en su oficio, no lo entienden. Ella no comete error.
Son los humanos, volubles, que no mudan, que no aprenden.
No se avienen ni comparten. No inquieta lo que vendrá,
solo el ahora, y... ¡ni eso! Y, así, las dádivas recibidas,
se pierden, se desperdician.
Nunca previenen.    
                                                                    Autora: Tina de Luis
       

miércoles, 4 de septiembre de 2019

DESEOS

   
                                     Caballito de mar
llévame lejos,
más allá de la luna y el sol,
hacia nuevos luceros.
Donde cuenten historias las flores
y no exista el miedo.
Donde el día y la noche se igualen
en un brillo eterno.
 Que los niños recorran el tiempo
surcando promesas
de un lugar deseado por todos,
desterrada la guerra.
Que la pena, el dolor y el agravio
sean sólo leyenda.
                                                  Tina de Luis



viernes, 9 de agosto de 2019

MAÑANA


Clava en mi corteza ajada,
tu daga de ingratitud.
Escarba entre sus escaras,
y ahonda hasta que descubras
el sirope de mi llaga.
Allí donde tu rabia se cohíba,
hallarás dulzura.
Para ti la he reservado,
la resguarda mi aspereza,
no consiento que la usurpen
los ajenos. Solo es tuya.
Te la ofreceré en sorbos pequeños
hasta que aprendas a libarla,
para que me ames con locura,
tanto como yo te he amado a ti,
en tu rudeza.
Con cada porción de hiel que tú me dabas
elaboraba con amor una ambrosía,
madurándola en mi sima de esperanza,
sin permitirme dudar de que el mañana,
generoso, esposaría miel y acíbar.
Autora: Tina de Luis Santiago

martes, 6 de agosto de 2019

EMBRUJO


Hechicera de plata,
misteriosa, calmada,
vigilante muda...
Anega de plenitud las almas
y tiñe las pupilas de infinito.
Se enreda su sonrisa con las otras.
Estallan, derramando cascadas vespertinas,
noches de calima, de locura cuerda,
de silencios baldíos trasnochados.
Pasiones y nostalgias cristalizan
en hialina crisálida de anhelos.
Tras su influjo eclosionan,
turbados y desnudos,
esperando la llama del día, que los prenda.
Tal vez, después, en su latir febril,
recelen del peligro y vértigo
de ser incendio en su ausencia.
Autora: Tina de Luis Santiago
   

miércoles, 24 de julio de 2019

LA SOLEDAD DE LA LUNA



¿Qué pasó? ¿Ya me olvidasteis?
¿No recordáis aquellos momentos
en que vinisteis a mí,
con ansias de conocerme?
Os recibí con mi sonrisa afable.
Os acogí, complacida,
en mi suelo, en mis entrañas.
Disfrutasteis contemplándome,
al sentirme, al poseerme...
Os hice gozar, flotar, alcanzar la gloria...
Os gustó, os gustó tanto... Repetisteis.
Después..., olvido, distancia, indiferencia.
A veces, miradas de admiración,
pero a lo lejos. Algunas largas e intensas,
otras fugaces. Mientras tanto yo...,
roja, fría, pálida, blanca...,
sonrío cuando os observo.
Paseo mi soledad y mi nostalgia
en la penumbra. Y espero.
Espero con calma,
segura de que algún día
necesitaréis mi casa.
Autora: Tina de Luis





lunes, 17 de junio de 2019

NO LES HAGAS CARGAR CON TUS CULPAS

Hoy he salido pronto a dar el paseo y he atravesado por delante de un colegio. Al sonar la sirena, todo el alumnado que pululaba por el patio fue pasando al interior, las familias se marchaban y enseguida el  patio quedó callado y solitario. Camino unos metros, y veo acercarse, con la lengua fuera, a una madre que tiraba de la mano de su hija, de unos cinco años. Se dirigían a la entrada. He tenido que contenerme para no echar en cara a la mujer su falta de tacto y de consideración con la pequeña; su lamentable forma de educar. Le iba soltando los siguientes reproches:
—¡Lo ves! Todos los días llegas tarde a clase. La tutora debe de estar harta de ti. Así no puedes seguir, tienes que darte más prisa con el desayuno. Cogerás fama de tardona.
Ella sí que está convirtiendo a su niña en tardona y le está grabando a fuego en la mente esa característica para siempre. Yo miraba a la niña y me imaginaba su abatimiento y estado de ánimo: primero, la regañina de mamá; luego, entrar en el colegio cuando todos los alumnos están en clase, el mal trago de verse obligada a aparecer cuando sus compañeros ya se han sentado, e interrumpir; posiblemente, ser reprendida por la profesora, soportando en su interior un insoportable sentimiento de culpabilidad.
Esta pequeña es sometida a una tortura diaria. Su madre le recrimina el retraso y descarga sobre ella su propia culpa y su falta de responsabilidad. Así se desahoga, y tranquiliza su conciencia. Una niña de esa edad no está preparada para asumir la carga que su madre deja caer sobre ella. No solo la daña, sino que le está haciendo asumir e incorporar a su perfil la etiqueta de impuntual.

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