Autora: Tina de Luis
sábado, 10 de marzo de 2018
lunes, 26 de febrero de 2018
PASTEL DE SALMÓN EN MICROONDAS

Ingredientes:
·
4 huevos
·
15-20
langostinos ya cocidos y fríos
·
10
palitos de surami
·
4
pimientos de piquillo
·
1
cucharadita pequeña de tomate frito o kétchup
·
2
rebanadas de pan de sándwich sin corteza.
·
Sucedáneo
de caviar
·
200 g de
salmón ahumado
·
Unas
ramitas de hinojo (opcional)
·
Sal con
moderación: los tronquitos, el sucedáneo de
caviar y el salmón ya llevan.
·
Un
poquito de pimienta blanca molida
1) Remojar el pan de sándwich sin corteza en la
leche evaporada.
2) Mezclar y triturar los huevos, el pan, la
leche evaporada, los pimientos de piquillo, los palitos de cangrejo, el tomate
frito, el hinojo, la sal, pimienta... Cuando esté todo perfectamente batido, añadir
los langostinos cortaditos en ruedecitas y 1 cucharadita de las huevas de lumpo
(sucedáneo de caviar). Remover a mano la mezcla para repartir los ingredientes.
4) Dejar enfriar y desmoldar.
5) Forrar todo el pastel de tiritas de salmón y
adornarlo con las huevas de lumpo. Adornar con ensalada de lechugas, canónigos,
rúcula...
Se puede comer tal cual, pero también se pude acompañar de una mahonesa, salsa rosa, o salsa suave de tomate, rebajado con nata.
Se puede comer tal cual, pero también se pude acompañar de una mahonesa, salsa rosa, o salsa suave de tomate, rebajado con nata.
Os pongo el enlace al DRIVE por si queréis descargar e imprimir la receta:
https://drive.google.com/open?id=1RMWVFkADk-LfzfixzZCgcS05yVZH2Lzu
lunes, 19 de febrero de 2018
ANCLARÁS EN MI ORILLA
Me avisaron los ecos que arropan
suspiros,
me enteré con las luces que parten
del alba.
Resplandor de amapolas, que prende en mis sienes,
susurrar de aleteos de tibia esperanza,
plenitud de arco iris…, me anuncian
que vienes.
Tanto tiempo añoré, junto a mí, tu
regreso
que apuro mis lágrimas tejidas de
aurora,
pues mis trémulas carnes preludian deseo.
Anclarás en mi orilla tu brío y tu
barca,
en mi playa de ardor yaceremos, sedientos.
Reposado en un lecho de espumas de gozo,
rociarás con tu esencia mis pétalos
prestos.
Bajo un cielo preñado de sueños, tronará,
como choque de ninbos, el crepitar
de dos fuegos:
nuestros cuerpos
que gimen fundidos, colmados;
el latir de dos
almas en un mismo verso.
#poemasdeamor
#poemasdeamor
jueves, 15 de febrero de 2018
domingo, 4 de febrero de 2018
MI LIBRO "NECHER" EN LA ESCÓBULA DE LA BRÚJULA
Ha sido un honor y un placer para mí presentar en este magnífico programa mi libro "Necher, conjuros de eternidad". Una gran felicidad estar entre ellos. Abajo os adjunto el enlace por si queréis escucharlo.



http://www.laescobula.com/programa-230-vivian-creian-los-antiguos-egipcios/

ANTES DE NADA, TÚ
Yo, aunque muy niña, detectaba la angustia en los gestos de los adultos, que involuntariamente manifestaban lo que con palabras les estaba prohibido desvelar.
En ella nunca lo advertí. Jamás se desprendió de su sonrisa. Una sonrisa en los
labios podría ser engañosa, pero no, si la acompaña la del interior de las
pupilas. La mirada de mi madre siempre sonreía. Yo en aquellos momentos no era
consciente de nada. Lo supe mucho después, metida en la adolescencia. En parte, por la madurez que adquirían mis recuerdos; en parte, por algunos comentarios que
la gente comenzaba a permitirse:
«¡Qué gran mujer!, como ella no habrá otra».
«¡Tan joven aún! Con estas dos criaturas...».
«Le dieron un mes de vida y resistió más de un año».
«Los especialistas consideran su caso excepcional, un milagro. Una resistencia
inexplicable para las fronteras de la medicina».
A mi madre le gustaba que me sentara entre sus piernas, de espaldas a
ella. Me rodeaba con sus brazos, me apretaba contra su pecho y apoyaba su
cabeza en la mía. De ese modo tan entrañable nos pasábamos las horas. Ella
susurraba dulces palabras de cariño en mis oídos, preguntas, reflexiones, grandes proyectos
para el futuro.
«Siempre me tendrás a tu lado, reina mía. Recuerda bien que nada ni
nadie conseguirán separarnos. Yo te ayudaré en todo lo que necesites. En realidad no
te hará falta; sé muy bien que crecerás en la fortaleza, hasta llegar a
convertirte en una luchadora, resuelta y segura de ti misma».
Hubo de pasar un tiempo para que yo entendiera que de espaldas no
podía advertir sus gestos de dolor, cuando se mordía los labios para ser capaz
de soportarlo; esa posición tampoco me permitía ver cómo algunas lágrimas rebeldes
se fugaban de sus ojos.
Su cuerpo no lo resistió, pero su entereza sí. Su aliento de vida se
apagó, lenta y paulatinamente. Le tocó la mala suerte de vivir en aquellos
tiempos de recursos limitados, y afirmo con absoluta convicción que, si hubiera
sido en la época actual, aún la tendría en cuerpo y alma. Aunque… en verdad la
tengo, he sentido la calidez de su mano sujetándome en cada momento. Llevo prendida su sonrisa; esa que superó
todas las barreras y permaneció siempre conmigo. La muerte nos la arrebató, en
cierto modo, pero no consiguió doblegarla. Doliente y enojada, la contemplé en aquel
mísero ataúd; mas, al observar la serenidad y aceptación que su rostro reflejaba, comprendí que no se merecía mi rendición, mi
traición. Me mostraba con su ejemplo cuál debía ser mi actitud. Mi madre, con
toda su valentía, se encaró con la adversidad sin someter su alegría, sin claudicar.
Aún vive en mí. Se superó a través de mí, pues hoy yo he
sido capaz de sobreponerme a todo. Juntas lo hemos remontado.
viernes, 2 de febrero de 2018
LA TARDE SE VOLVIÓ ACRE
densas nubes
lo vetaban.
Ganó el
soberano un lapso,
en tan
volátil batalla.
Por un
descuido en el lance,
los nimbos
muestran sus garras.
El frío,
impasible y hosco,
rivalizó
y metió baza.
Reclamó
al viento su auxilio,
la lluvia
lo acompañaba.
Contrincantes
oriundos
de recias
cumbres nevadas.
La tarde
se volvió acre,
con baños
de laca helada.
Desamparados,
los seres
se amparan
en sus moradas.
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