lunes, 4 de marzo de 2019

TIERRA, SOLO TENEMOS UNA



Seres mutables planean sobre nosotros,
se desprenden de su fulgor y su esencia
y la prodigan.
Infinitas veces se desvanecen
y otras tantas se recomponen,
adquiriendo formas híbridas
entre centauros, fénix, tritones,
unicornios, grifos, esfinges, elfos,
pegasos, gigantes, valquirias, dragones...
y demás especies de vaho y aura,
de afecto y alma.
Caprichosas figuras que protegen
a la madre Tierra y sus elementos
desde el comienzo de las eras.
No desfallecen, infatigables combaten,
pero las fuerzas humanas interfieren su labor,
se empeñan en destrozarla.
No la valoran, solo viven el momento: su momento;
el de los demás no importa.
Y el poder de estos seres
no basta para regenerar el equilibrio.
Seguirán persistentes, aunque muchos
de los suyos caigan y se debiliten.
Perseverarán en regenerarla,
mientras puedan y los dejen.
No es de extrañar que algún día,
no distante..., su misión pierda el sentido
y mute, al igual que muta el ser. 
Tal vez muy pronto su cometido en la Tierra
consista solo en hacerla renacer.

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