miércoles, 28 de octubre de 2026

OLAS - REVISTA LA TORRE DEL OJO Nº 14

                                 


Ola no recordaba cuándo había empezado su vida, cómo ni quién la había creado, ni adónde se dirigía. Se movía por inercia, entre miles de iguales y, sin embargo, se sentía muy sola. A veces se rozaba con las olas contiguas, a las que ni siquiera podía mirar de frente. A tan corta edad, lo que deseaba era jugar, porque ella…, ella se aburría en ese gigantesco e inabarcable desierto de agua, cubierto por otra inmensidad azul, sin olas, llamada cielo. Con qué ganas retozaría con las compañeras, si supiera cómo hacerlo.

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